Desde sus comienzos la visualización computacional alteró las rutinas científicas convencionales al permitir ver lo que es demasiado pequeño o demasiado grande, e inclusive aquello que sólo existe en la imaginación, sin contrapartida en el mundo real [1].
En 1949 Salvador Dalí estudia ávidamente el Tratado de la divina proporción de Luca Pacioli (en la imagen). Es el año en que pinta Leda atómica, obra que requirió un gran desarrollo matemático y a la que dedicó muchas horas de análisis y estudio [1].
En el período surrealista quise crear la iconografía del mundo interior y el mundo de lo maravilloso, de mi padre Freud. Hoy el mundo exterior, el de la Física, ha trascendido al de la psicología. Hoy mi padre es el Dr. Heisenberg [1]