domingo, 13 de junio de 2010

El Milagro de la Nieve II – El concepto de evento

En muchas de las representaciones del milagro de la nieve no hay un intento de contar la historia en su totalidad, sino de mostrar un “evento” específico de la misma. Este concepto de evento no es ajeno a la Ciencia.



Un milenio después de ocurrido, el milagro de Nuestra Señora de las Nieves comenzaría a ser representado por varios artistas de la Baja Edad Media y el Renacimiento. Por ejemplo, a fines del siglo XIII [1] Filippo Rusuti (c. 1255 – c. 1325) realizó su más importante obra firmada, los mosaicos de la antigua fachada de Santa María Maggiore, visibles aún hoy en la galería del siglo XVIII que la cubre. En la imagen de la derecha se muestra uno de estos mosaicos donde se representa la nevada milagrosa y al Papa Liberio inspeccionando el plano de la futura basílica.

Una representación similar es la que podemos ver en el panel que realizó Masolino da Panicale (1383 – 1440) hacia 1420 y que actualmente se conserva en el Museo di Capodimonte en Nápoles [2]. En esta obra llaman la atención las hileras de columnas, cuya presencia cobra sentido cuando se recuerda que la obra formaba parte de un tríptico que fue comisionado a Masolino y Masaccio por la muy poderosa familia Colonna [3], rival de los Orsini. Pero sobre todo se destaca una muy extraña formación de nubes que a muchos le hace pensar en platillos voladores. En realidad se trata de una manera estilizada de representar las nubes muy frecuente en el arte sagrado de la primera mitad del siglo XV. Sobre la nube que se encuentra en primer plano se ve a Jesús y María observando cómo el papa marca el trazado de la iglesia.

En la obra de Masolino parecería haber una variación respecto del mosaico de Rusuti. En el mosaico la nieve caía mientras el papa marcaba la planta de la futura iglesia, mientras que en el panel de Masolino parecería que dejó de nevar. Sin embargo, si miramos más en detalle, observamos que en realidad sigue nevando, salvo que los copos de nieve son tan pequeños que sólo se pueden ver contra el fondo oscuro de las nubes.


Hacia 1460, Guillaume d'Estouteville (1403 – 1483) de Rouen, Cardenal de Porto-Santa Rufina (el famoso candidato a la silla papal que finalmente ganó Aeneas Sylvius Piccolomini como Pio II), comisionó un baldaquín para Santa María Maggiore [4]. Realizado por Mino da Fiesole (1429-1484), dicha estructura dominó el altar mayor hasta el año 1747. Uno de los cuatro bajorrelieves que estaban en la cornisa inferior, justamente el que daba hacia la nave central, representaba el Milagro de la Nieve. Vemos en la imagen inferior que, adaptando la composición del mosaico de Filippo Rusuti y el panel de Masolino, se muestra a Guillaume d’Estouteville como el patricio Juan, quien señala hacia el cielo, desde donde se ve a la Virgen María dejando caer la nieve. A la izquierda aparece Pio II como Liberio marcando el trazado de la nueva iglesia.


Finalmente, si miramos muy por encima del altar en una de las capillas de la Basílica, la Cappela Paolina, (a la que regresaremos en una próxima entrada),


veremos este otro bajo relieve en bronce, mármol y lapislázuli realizado por Stefano Maderno (1576 – 1636).  La obra más conocida de este artista de transición entre el Manierismo y el Barroco es El martirio de Santa Cecilia que se encuentra en la cripta de Santa Cecilia in Trastevere, también de Roma.


En todas estas representaciones del milagro de la nieve vemos un factor común. No hay un intento de contar la historia en su totalidad, sino de mostrar un “evento” específico de la misma; el momento en que, sobre la colina Esquilina, el Papa Liberio traza la planta de la iglesia sobre la nieve que está cayendo por intervención de la virgen María.

Este concepto de evento no es ajeno a la Ciencia [5]. Más aún, tal como veremos en una próxima entrada, cuando el concepto de evento comenzó a ser utilizado en la Ciencia, y me refiero específicamente a la Física Clásica a partir del siglo XVII y a la Teoría de la Relatividad Restringida a comienzos del siglo XX, este ya había madurado en un sentido claro y preciso en el mundo del arte [6].

  1. La presencia de la imagen del cardenal Pietro Colonna en el mosaico permite datar la obra entre 1288 y 1297.
  2. La faz posterior del panel contiene una representación de la Assunta.
  3. También se menciona a un clérigo cercano al Papa, posiblemente su sobrino Próspero, quien en 1426 fue nombrado cardenal in pectore. Ver Stefano Borsi: Masaccio, Art Dossier Series 153 (Florencia: Giunty Editore, 1998).
  4. Meredith J. Gill: The fourteenth and fifteenth centuries, en "Rome", editado por Marcia B. Hall (Philadelphia: Temple University, 2005), páginas 65-68.
  5. Max Jammer: Concepts of time in Physics: A sinopsis, Phys. Perspect. 9, 266-280 (2007).
  6. Kathleen Neal: Time in the Medieval World: Occupations of the Months & Signs of the Zodiac in the Index of Christian Art, Parergon 25 (2), 164-166 (2008).

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